El año pasado aprendimos que hay que estar preparados para cualquier eventualidad,
que nadie es ajeno a las crisis que ocurren del otro lado del mundo y que no hay
seguridad de que cada mes o año, pese a las estadísticas o comportamientos pasados,
seguirán las ventas, así que este año la recomendación es planear el año no sólo para
las festividades o desniveles económicos que se presentan, sino que hay que
considerar espacios en blanco y crear un fondo de apoyo para esta situación, un plan
“B” o pasos a seguir en caso de volver a caer en una situación desconocida en la que
el negocio tenga que cesar sus actividades, tener todo bajo control con distintas
opciones, dará una base sólida para desarrollar y seguir creciendo el giro que se esté
manejando, la creatividad ayudará para crear alternativas y soluciones para gran parte
de los retos que se presenten, por lo pronto no está demás llevar un calendario básico
de pandemia y nueva normalidad.

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